Desde niños, al menos mi generación de los 80´ en adelante, hemos estado conscientes de que el planeta está en un cambio emocionante pero problemático. Quienes tuvimos una chispa de privilegio crecimos en un entorno de rápidos desarrollos en la tecnología, y gracias a esto muchos de nosotros pudimos desarrollar nuestras carreras alrededor de estos desarrollos, especialmente los computadores e internet.
No deja de ser asombroso, como en solo un cambio generacional los hijos (privilegiados) de esta era hemos sido capaces de consumir una cantidad excepcional de información y conocimiento, mucho más que cualquiera de nuestros ancestros. Así, nuestra educación también ha sido dislocada, cambiando los patrones clásicos del aula a la necesidad de una formación autónoma, y dirigida a las necesidades y búsquedas individuales. La experticia ya no la está dando la validación académica. Los milenials guardamos los diplomas en el closet.
Pero el otro punto asombroso es que somos la primera generación más pobre que la anterior. Lo que genera una paradoja preciosa. ¿Por qué el grupo más capaz en la historia de la humanidad tiene menos ingresos que sus padres?
Y entonces ¿Que tiene esto que ver con la pobreza en general?
La economía mundial no ha dejado de crecer exponencialmente desde la revolución industrial, la caldera del motor de vapor no ha dejado de quemar carbón para alimentar nuestras necesidades energéticas. La destilación del petróleo y su combustión nos ha permitido movilizarnos, y mucho más. La extracción de minerales como el coltán nos permiten escribir nuestros pensamientos, visualizarlos y viralizarlos. La agricultura masiva permite el consumo de alimentos más al alcance. La contratación en condiciones de explotación nos garantiza ropa y bienes baratos. La devastación de los ecosistemas y de la ruptura de la vida se refleja en nuestra propia ansiedad, depresión y en el desbalance mental de cada capa de la sociedad. A menos que…
Como dijo el Lorax, a menos que alguien como tú le importe.
El punto es que quienes hemos tenido el privilegio de crecer en un entorno de conocimiento, ya sea académico o empírico, compartimos una responsabilidad común generacional.
Tenemos que salir de la dificultad económica entendiendo las nuevas necesidades, dinámicas y prioridades y sobre todo, tenemos que salir juntos, entenderlo juntos y prosperar.
Usar la imaginación para resolver los problemas actuales del mundo. Pues es que no hay de otra, los humanos estamos hechos para imaginar y conectar, y tal vez podamos diseñar una ruta para no caer en el hueco del antropoceno. A su vez puede que esta sea la mayor oportunidad de nuestra existencia.
Procurar, en la construcción de esta riqueza, entender los límites de nuestro entorno biológico y buscar en paralelo su respeto y progreso.
Fácil decirlo, aunque creo posible que al menos plantemos semillas. Para mi el sueño es volver al campo mientras nos despegamos de las redes obsoletas de agua, energía y comida, demostrarnos sostenibles desde los propios núcleos, y generar riqueza a través de la cultivación de la experticia en nuestras áreas de interés, generar valor a través de nuestro conocimiento. Diseñar sistemas, y reciclar los que están sirviendo para aportar. Y en últimas ser prueba de que podemos ser otra cosa tal vez mejor.
La descentralización del dinero, NFTs, Bitcoins y demás, podrán ser clave en esta redistribución del valor y la riqueza.
